Tipos de lenguajes

•septiembre 5 • Dejar un comentario

Hay cerca de siete mil lenguas en el mundo, así que el problema de la comunicación en un universo de Ciencia Ficción no es muy diferente de el nuestro. En el Ecúneme hay antiguas lenguas habladas por muchas culturas como la Maat y lenguas de Imperios contemporáneos muy poderosos, así como antiguas lenguas de comerciantes, de religiones o de pueblos que se han extendido por casi todos los países. Pero también disponemos de otros recursos de comunicación que enriquece la fantasía. Esbozaremos unos cuantos tipos de lenguaje, muchos de ellos esotéricos y por lo tanto conocidos por pocos:

Lenguas prototípicas o emocionales. Lenguas que utilizan la estructura profunda del lenguaje y que sirven para una comunicación muy básica con cualquier interlocutor de cualquier idioma. Es una comunicación muy elemental, y por lo tanto muy imprecisa, pero muy sincera y directa.

Lenguas poéticas o musicales. Las entiende cualquier interlocutor -incluso los animales sociales con sistemas perceptivos parecidos y de formas sutiles incluso las plantas-, comunican perfectamente sentimientos, emociones e introspecciones profundas difícilmente traducibles a palabras del lenguaje normal pero carecen de traducción literal en conceptos  o estructura narrativa. Son similares al lenguaje de los pájaros.

Lenguas empobrecidas, lógicas o maquinales. Lenguas de traducción muy fácil entre ellas, estructuradas lógicamente que utilizan las máquinas para relacionarse con su medio y a la que traducen el lenguaje natural de su cultura. Se podrían definir como los pensamientos verbales de las mentes maquinales. Una forma fácil de comunicarse dos hablantes es a través de sendas máquinas parlantes de su cultura. Aunque las máquinas tienen forma de comunicarse conceptos con analogías y ejemplos esos lenguajes tienden a ignorar las diferencias culturales, buscando, como premisa, el territorio común. Hay “máquinas” especialmente inteligentes capaces de ampliar su lengua empobrecida hasta hacerla más rica que cualquier lenguaje natural con el que interaccione. Estos seres alcanzan un alto grado de inteligencia, sentido estético y capacidad comunicacional.

Lenguas proyectadas, empáticas, oníricas o telepáticas. Especialmente habladas por máquinas aunque también por cyborgs y mentalistas que amplifican su campo mental, normalmente con campos electromagnéticos dirigidos o con el uso de drogas que cambian la forma de pensar o percibir axiomizando sangre o tejidos. Estos lenguajes proyectan imágenes, sensaciones o ideas sobre el interlocutor, sea cual sea su lengua. Son favorecidos con rituales o preparativos y muy fluidas entre sus hablantes. Algunas no necesitan ni siquiera gestos pero la mayoría exigen la atención del interlocutor. Algunas proyecciones tienen la capacidad de abrir el campo mental del objetivo cambiando incluso su forma de percibir. Pueden comunicar recuerdos y experiencias. Entre hablantes de una de esas lenguas se puede interaccionar con imágenes o recuerdos, viviendo conscientes sueños compartidos o profundizando conjuntamente en conceptos, tramas o razonaimentos.

Hay lenguas que pueden combinar propiedades de los distintos tipos.

Condiciones de habitabilidad

•septiembre 3 • Dejar un comentario

Todos los planetas habitables por animales y plantas del Ecúmene tienen en común, además de estar en una zona de habitabilidad estelar:

– Tectónica y actividad sísmica.

– Eclipses anulares de sus estrellas.

– Variaciones en el clima.

– Geografía variada.

– Agua.

– Variaciones cíclicas en la luz, temperatura y humedad, al menos en parte de su geografía.

– Lunas que influyen en los ciclos de sus seres vivos.

A estos planetas los llamaremos Planetas con Econsistemas Naturales o Planetas Habitables. Los cuerpos celestes que no cumplan las siete condiciones no son habitables sin uso de las protecciones adecuadas. Llamaremos colonias a los cuerpos celestes no habitables habitados.

Hay ecosistemas naturales con vida en otros planetas del Ecúmene que no cumplen las siete condiciones, pero esta vida es muy diferente a la humana, tanto en forma como en organización, inteligencia o comunicación. Tal vez  porque estos mundos tienden a ser enigmáticos se les conoce como Planetas en Sombra o Planetas con Presencias.

Las Marcas de los Caleuches

•septiembre 2 • Dejar un comentario

Las Marcas son el nombre que se le da a los grupos herrantes de la cultura de los Caleuches. Los Caleuches no tienen nigún territorio estable y viven viajando en grupos pequeños, aunque a veces construyen pequeñas ciudades en planetas errantes, antiguas estaciones abandonadonadas o cualquier cuerpo que vague por el espacio.

Los caleuches se someten  “la Deriva”, una fuerza deificada cuyo culto está relacionado con el azar. Cuando viven en ciudades de otros pueblos, lo hacen en barrios propios, pues a menudo descuidan las normas sociales que no forman parte de su tradición como por ejemplo, la propiedad privada, pues para ellos el mundo pertenece a su Marca.

Las Marcas más comunes están formadas por menos de treinta  miembros que habitan una gran nave de transporte abandonada. Cuando deciden cambiar de sitio, viajan con sus pequeños remolcadores  a lugares habitados para comerciar u ofrecer sus servicios.  No conocen el miedo, pues identifican la muerte, igual que el nacimiento, con la  Deriva. Cuando no les queda más remedio se dedican a la piratería, aunque existen poderosas Marcas de ricos mercaderes. A menudo trabajan como exploradores o asesores en colonizaciones, expediciones, guerras o carabanas comerciales de otros pueblos.

Las Marcas de Caleuches funcionan como familias extensas. Los niños son responsabilidad de todos. Entre ellos no conocen la propiedad privada ni la mentira. Las decisiones importantes las toman los niños y a partir de ellas construyen  las estrategias a seguir. A ese arte de organizar el orden alrededor del caos le llaman la Ciencia y los Caleuches la estudian con ahínco a través de historias, canciones y poemas. Sus adivinos son muy preciados para los pueblos que utilizan ese tipo de conocimiento, aunque ellos no le dan demasiado valor.

Los Caleuches son muy promiscuos con los foráneos. Tratan de tener descendencia de extranjeros, y si es posible atraerlos a sus familias, donde forman el núcleo reproductivo. No se atraen sexualmente y no se reproducen entre ellos a no ser que estén aislados, cosa que ocurre a menudo. También son famosos por sus extrañas decisiones, como donar las riquezas a un viajero o secuestrarle entre halagos y lujos.

Hablan muchos idiomas y no tienen idioma propios. Su rasgo más distintivo es su adoración a la Deriva y su tendencia a no estancarse. No exise el rol de niño ni el de anciano, odian el trabajo, especialmente el asalariado, no les gustan los robots y desprecian cualquier intento por alargar la vida. Cuando se cruzan dos grupos de Caleuches acostumbran a intercambiar miembros. Algunos Caleuches recurren a la esclavitud o el secuestro para avivar sus Marcas.

Maat

•noviembre 21 • Dejar un comentario

En la cosmología del antiguo Egipto, la Maat es un concepto abstracto que incluye la idea de armonía universal, la verdad, y la justicia. Era el modo correcto de conducirse, las fuerzas positivas que traían el bienestar a la gente y al universo entero, la forma de comportarse que evitaba el caos, el orden bueno de las cosas. A veces se le adoró como una diosa alada, hija del dios Ra -el demiurgo dador de vida simbolizado por la luz solar. La Maat constituía el alimento de los dioses, si los hombres dejaban de ofrendársela, el mundo dejaría de crearse y se sumergiría en las tinieblas.

En el Ecúmene, el lejendario pueblo de los akáridas conoce con ese nombre el sistema político-religioso que les regía en la antigüedad cuando todos los mundos de  su sistema planetario estaban unidos en un mismo orden. Doce casas formaban un imperio llamado Maat que se autoproclamaba como la civilización. Cada casa gobernaba sus asuntos y todas unidas defendían el orden establecido contra cualquier alternativa de poder.

La Maat es también una religión cívica basada en el orden jerárquico y en el comportamiento correcto de cada cual conforme a su rol social, una sumisión a un orden entendido como eterno, fruto de una larga evolución cultural y tecnológica. Interpretada de distinta manera según la cultura, la Maat debía ser mantenida por todos los ciudadanos en su comportamiento diario, si se faltaba a la Maat, se cometía un crimen sobre el orden cósmico; desde los gobernantes hasta los más humildes tenían que cumplir con el deber asociado a su rol en la sociedad, si este orden se subvertía, la alternativa era el caos, y con él el horror y la oscuridad.

Muchos pueblos del Ecúneme, como los acáridas, comparten versiones del mito de la Maat. Con el tiempo, o tal vez desde el principio, la moral sucumbió a la conveniencia y la hipocresía y las intrigas dominaron las esferas de poder de la Maat, siendo, su filosofía una excusa para la tiranía. Algunos pueblos identifican la Maat con un antiguo imperio que abarcaba todo el Ecúmene.

Según los akáridas el mundo se encuentra en una era oscura – la llaman la era de la serpiente-, incierta y caótica después de mil años de aparente estabilidad. Idealizan la Maat como el paraíso perdido, un tiempo dorado antes de la barbarie.

Tanto los ritos de la Maat como una moral que la sustenta sigue profesándose por muchos pueblos, algunos de los cuales han añadido un aire apocalíptico a su culto. Las injusticias y el desastre existen para ellos porque la Maat fue corrompida por los hombres.

Por ejemplo, la élite de los Akáridas es conocida por éstos como Katu -perfectos- y sus guerreros, los Aguyé fueron diezmados tras una guerra mundial de devastación que asoló su continente originario hace 20 años.  Ellos eran los portadores del fuego de la Maat y podían ascender directamente al cielo por la depuración de su casta a través del matrimonio, el combate ejemplar y el canibalismo ritual.

Materia en Penumbra

•noviembre 19 • Dejar un comentario

Según el diccionario del Cosmos de John Gribbin:

“La materia en penumbra es una forma hipotética de materia que puede haberse formado en el Universo muy primitivo en el momento en que la gravedad se separó de las otras interacciones fundamentales. Según algunas versiones de la teoría de la supersimetría, cuando eso sucedió parte de la energía del Universo acabó  en forma de las partículas que conocemos hoy (incluyendo la materia bariónica de la que están formados nuestros cuerpos y las estrellas), mientras que el resto acabó como un conjunto completamente separado de partículas, que no comparten nada en común con nuestras partículas excepto que también sienten la fuerza de la gravedad. Se podría caminar a través de una persona en penumbra y no advertirla siquiera.

No hay razón para pensar que los dos tipos de materia se hubieran formado en cantidades iguales, y la materia en penumbra podría dar cuenta de toda la materia oscura requerida por algunos modelos cosmológicos. Alternativamente, podría haber una relación especular entre los dos mundos, con electrones en penumbra, protones en penumbra y neutrones en penumbra que formasen un universo de estrellas en penumra y galaxias en penumbra que incluyeran incluso su propia materia oscura en penumbra (quizá en forma de axiones en penumbra). Por desgracia, la teoría de la materia en penumbra es tan vaga que permite prácticamente cualquier posiblidad del tipo de cienciaficción que podamos soñar (o al menos no la prohíbe), y no hay dificultad en cortar a la medida el material en penumbra para hacerlo encajar en cualquier modelo preferido del Universo. La idea no es tomada en serio por los cosmólogos.”

Y eso hemos hecho; hemos cortado a nuestra medida esta hipótesis para Anecúmene. El Universo en Penumbra es el otro lado, sus seres son fuentes de mitos y leyendas. De hecho son los Sidhe -una raza que se dice exiliada de nuestro mundo desde la antigüedad-, los que nos han legado descripciones y valiosísimas cartas de navegación de ese otro universo. Y de ellos se dice que todo lo imbuyen de su fantasía. El Universo en Penumbra forma parte del Anecúmene.

La Materia en Penumbra, siendo radicalmente diferente en lo profundo a la nuestra, es similar en su apariencia, aunque los que han surcado su espacio dicen que la luz de sus estrellas es más penetrante y que los objetos que ilumina toman una apariencia más real que la realidad misma.

La lógica de los largos viajes

•noviembre 18 • Dejar un comentario

El cosmos tiene varios sistemas planetarios habitados y dos universos que se dan simultáneamente; el nuestro, y el formado por la hipotetizada por algunos astrofísicos como Materia en Penumbra. En este espacio desconocido viven las criaturas más fantásticas y extrañas. Existen algunas razas de seres de ese otro tipo de materia que saben pasar a este lado, pero ese espacio es un misterio desconocido y en el Ecúneme forman parte de la leyenda o el secreto.

De este otro mundo ya nos ocuparemos en otra ocasión, pero su existencia nos puede resolver los viajes de grandiosas distancias en poco tiempo. El Universo en Penumbra es extraño, ay de aquel que ose adentrarse en él sin un rumbo claro. Hay una discontinuidad entre este mundo y aquel, la distancia entre dos puntos de ese otro mundo no es equivalente a la distancia entre dos puntos de éste. Las naves que se adentran en ese otro plano, pueden volver al instante a éste a una distancia astronómica de su punto de partida.

Los viajeros dependen de rutas y cartas de navegación con sus correspondencias entre mundos y se adentran en un mar misterioso, insondable. Los viajes en sí están plagados de eventos extraños, algunos incomprensibles, algunas culturas adoptan estas maravillas como seres o eventos de esa región del Anecúmene, otras niegan su realidad dándoles la categoría de alucinaciones. La distancia del otro lado a seguir viene dada por la carta de navegación, pueden ser horas, aunque es más frecuente que sean días o semanas. Cuando este tiempo se excede demasiado se corre el peligro de no volver.

Las naves acostumbran a tener, al menos, dos tipos de motores: los bariómicos, que son los utilizados para desplazarse, y los axómicos, que son los que mueven la nave al espacio del otro lado.

La materia en penumbra se ha hipotetizado para justificar la intensidad de la fuerza gravitatoria. De hecho, según esa hipótesis, el universo en penumbra y éste sólo tienen en común la fuerza gravitatoria que generan sus correspondientes materias. Llamaremos materia bariónica a la materia de este universo, pues la materia de nuestros cuerpos está formada por partículas subatómicas llamadas bariones. A la materia en penumbra la llamaremos materia axiómica, pues se han hipotetizado los axiones como partículas subatómicas de ese otro lado.

Los motores axiómicos funcionan irradiando el casco, la periferia, y toda la materia y energía que circula entre la nave y el resto del espacio con materia axiómica hasta aislarla del universo de este lado e invaginarla en el Universo en Penumbra. Para poder atraer axiones e irradiarlos por el casco, los motores axiómicos generan un vacío de materia bariómica y un intenso campo gravitatorio aislado por ese vacío de las partes físicas del motor. Con suficiente intensidad gravitatoria, ese vacío empieza a ser ocupado por materia y energía axiómica, que irradia la nave de fuera hacia dentro. La nave, en un proceso parecido a la imantación de un metal se axiomiza.

La nave axiomizada, oscurecida según el argot, ya no está en este universo, está en el otro. Ahora puede navegar con relativa normalidad. Si el motor axiómico se estropea o el combustible acaba, la nave puede aparecer en cualquier lugar del universo de este lado. Normalmente en un lugar con una fuerza gravitatoria no despreciable, cerca de alguna estrella.

Además, lo malo de irradiar algo con partículas subatómicas es que es difícil delimitar su efecto. Es común que en mayor o menor medida (según la calidad del motor axiómico), los navegantes sean afectados por esta materia extraña. Cada cultura, incluso cada persona explica de distinta forma lo que ocurre cuando una persona se ve irradiada. Según algunos, son “encantados” y cobran propiedades de las hadas o los etéreos, con lo que pueden ver y hacer cosas fantásticas, como ver fantasmas, leer pensamientos, hacer sueños realidad, ver seres del otro lado invisibles para nuestra percepción, hablar con ellos…  Para otros, los axiones afectan las propiedades subatómicas de las conexiones sinápticas cerebrales y afectan a la consciencia enloqueciéndonos. Con ese problema añadido a los viajes, incluímos una temática común en las narraciones de ciencia ficción: el terror psicológico, los fantasmas, los entes extraños, las naves que cobran vida y cualquier cosa que se nos ocurra.

Así hemos conciliado una idea científica bastante hipotética y una idea tradicional de que existen seres fantásticos al otro lado, en un mundo distinto, a la vez lejano e íntimamente próximo.

El tiempo de los dioses.

•noviembre 5 • Dejar un comentario

Nosotros los acáridas llamamos a lo que no es Anecúmene, Ecúmene. Ecúmene es el mundo que nos es conocido, que sabemos habitado, el que compartimos con el comercio y la guerra.

En la Antigüedad, el Imperio unió a los pueblos del Ecúmene en un Orden llamado Maat, el justo camino, la ley natural de conducirse. Millares de culturas mostraron con orgullo sus riquezas y permanecieron unidas entre intrigas durante diez siglos, hasta que Discordia reclamó el canto exterminador de la Madre Guerra.

Y cada gota de sangre fecundó una nueva guerra, y nuestro pueblo fue llamado Akárida  “los teñidos de sangre” en la lengua de nuestros vecinos. Recuerdo cuando nuestra Matriarca Aténida reunió a su ejército. Fue el día más feliz de mi vida. La reina me concedió, a pesar de mi juventud, el título de Navarca de Kyptos. Sentí cómo mi corazón se abría como una flor en la primavera del árbol de mi raza. Ahora, cuando duplico esa edad, me despierto cada vigilia con el clamor del gentío, cuando el azul del cielo de nuestro istmo ennegreció con el vuelo de nuestra flota. Por un momento dejamos de ser hombres y vivimos el tiempo de los dioses. Cuando ese instante pasó, habíamos teñido el océano de rojo fuego hasta que los gritos de nuestras víctimas despertaron la ira de las Furias.

La guerra ha cambiado la faz del mundo. Ahora todo es, a mis ojos, Anecúmene.

Pagamos nuestra hibris con el genocidio de nuestra estirpe, con el hundimiento de nuestra tierra sagrada en las cálidas aguas del mar originario. ¿Puede ser el olvido el único fruto del árbol de nuestra raza? ¿Acaso de la tierra que ha regado nuestra sangre no crecerá nada?

Justo antes del sueño, a punto ya de cerrarme la Noche los ojos, cuando el peine de mi madre labra mi cabellera, me parece sentir el cálido susurro de bronce de su voz, su último mandato antes de lanzarse, con el resto de sus hijas, al oscuro Océano.

-A ti, Nareda, la más joven de mis hijas, te encomendaré la tarea más difícil que un navarca puede emprender. Tú, la del pelo más rojo, vivirás con deshonor.