Las Marcas de los Caleuches
Las Marcas son el nombre que se le da a los grupos herrantes de la cultura de los Caleuches. Los Caleuches no tienen nigún territorio estable y viven viajando en grupos pequeños, aunque a veces construyen pequeñas ciudades en planetas errantes, antiguas estaciones abandonadonadas o cualquier cuerpo que vague por el espacio.
Los caleuches se someten “la Deriva”, una fuerza deificada cuyo culto está relacionado con el azar. Cuando viven en ciudades de otros pueblos, lo hacen en barrios propios, pues a menudo descuidan las normas sociales que no forman parte de su tradición como por ejemplo, la propiedad privada, pues para ellos el mundo pertenece a su Marca.
Las Marcas más comunes están formadas por menos de treinta miembros que habitan una gran nave de transporte abandonada. Cuando deciden cambiar de sitio, viajan con sus pequeños remolcadores a lugares habitados para comerciar u ofrecer sus servicios. No conocen el miedo, pues identifican la muerte, igual que el nacimiento, con la Deriva. Cuando no les queda más remedio se dedican a la piratería, aunque existen poderosas Marcas de ricos mercaderes. A menudo trabajan como exploradores o asesores en colonizaciones, expediciones, guerras o carabanas comerciales de otros pueblos.
Las Marcas de Caleuches funcionan como familias extensas. Los niños son responsabilidad de todos. Entre ellos no conocen la propiedad privada ni la mentira. Las decisiones importantes las toman los niños y a partir de ellas construyen las estrategias a seguir. A ese arte de organizar el orden alrededor del caos le llaman la Ciencia y los Caleuches la estudian con ahínco a través de historias, canciones y poemas. Sus adivinos son muy preciados para los pueblos que utilizan ese tipo de conocimiento, aunque ellos no le dan demasiado valor.
Los Caleuches son muy promiscuos con los foráneos. Tratan de tener descendencia de extranjeros, y si es posible atraerlos a sus familias, donde forman el núcleo reproductivo. No se atraen sexualmente y no se reproducen entre ellos a no ser que estén aislados, cosa que ocurre a menudo. También son famosos por sus extrañas decisiones, como donar las riquezas a un viajero o secuestrarle entre halagos y lujos.
Hablan muchos idiomas y no tienen idioma propios. Su rasgo más distintivo es su adoración a la Deriva y su tendencia a no estancarse. No exise el rol de niño ni el de anciano, odian el trabajo, especialmente el asalariado, no les gustan los robots y desprecian cualquier intento por alargar la vida. Cuando se cruzan dos grupos de Caleuches acostumbran a intercambiar miembros. Algunos Caleuches recurren a la esclavitud o el secuestro para avivar sus Marcas.

