En la cosmología del antiguo Egipto, la Maat es un concepto abstracto que incluye la idea de armonía universal, la verdad, y la justicia. Era el modo correcto de conducirse, las fuerzas positivas que traían el bienestar a la gente y al universo entero, la forma de comportarse que evitaba el caos, el orden bueno de las cosas. A veces se le adoró como una diosa alada, hija del dios Ra -el demiurgo dador de vida simbolizado por la luz solar. La Maat constituía el alimento de los dioses, si los hombres dejaban de ofrendársela, el mundo dejaría de crearse y se sumergiría en las tinieblas.
En el juego, se conoce con ese nombre el sistema político existente antes de la guerra, cuando todos los mundos humanos estaban unidos en un mismo orden. Doce casas formaban un imperio llamado Maat que se autoproclamaba como la civilización. Cada casa gobernaba sus asuntos y todas unidas defendían el orden establecido contra cualquier alternativa de poder.
La Maat es también una religión cívica basada en el orden jerárquico y en el comportamiento correcto de cada cual conforme a su rol social, una sumisión a un orden entendido como eterno, fruto de una larga evolución cultural y tecnológica. Interpretada de distinta manera según la cultura, la Maat debía ser mantenida por todos los ciudadanos en su comportamiento diario, si se faltaba a la Maat, se cometía un crimen sobre el orden cósmico; desde los gobernantes hasta los más humildes tenían que cumplir con el deber asociado a su rol en la sociedad, si este orden se subvertía, la alternativa era el caos, y con él el horror y la oscuridad. Con el tiempo, o tal vez desde el principio, en muchos reinos del Ecúmene, la moral sucumbió a la conveniencia y la hipocresía y las intrigas dominaron las esferas de poder de la Maat, siendo, su filosofía una excusa para la tiranía.
El juego empieza diez años después de una guerra total que ha desgajado la Maat. Es una época oscura -algunos pueblos la llaman la era de la serpiente-, incierta y caótica después de mil años de aparente estabilidad. La mayoría idealizan la Maat como el paraíso perdido, un tiempo dorado antes de la barbarie, pero otros ven este caos como una oportunidad para un mundo nuevo. La guerra abierta ha dado paso a una guerra soterrada en la que las casas que no han sido invadidas ni devastadas se están repartiendo el mundo. Estamos en un momento crítico en que cualquier cosa puede ocurrir.
La Maat como religión o como moral sigue profesándose por muchos pueblos, algunos de los cuales han ido añadiendo un aire apocalíptico a su culto. Las injusticias, el desastre existe para ellos porque la Maat fue corrompida por los hombres.
